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Preguntas flash
Por: Gran Giro

¿Cómo abordamos el problema de la vivienda en Euskadi?

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El acceso a la vivienda condiciona la posibilidad de emanciparse, formar un hogar y construir un proyecto de vida propio. Sin embargo, para muchas personas jóvenes de Euskadi, independizarse depende más de su capacidad económica que de su voluntad.

En 2023, Gurea Geroa Vivienda, impulsado por LABORAL Kutxa y Osoigo Next, abrió un proceso de escucha y participación para conocer cómo vivía la juventud vasca, qué dificultades encontraba para acceder a una vivienda y qué soluciones proponía.

La misión formó parte de Gurea Geroa, un espacio digital independiente creado para que la juventud vasca pueda opinar, conversar y construir propuestas sobre las políticas públicas que afectan directamente a su vida.

Casi 6.000 jóvenes participaron en el diagnóstico

Entre marzo y junio de 2023 se recogieron 5.961 encuestas válidas de personas residentes principalmente en Álava, Bizkaia y Gipuzkoa. El proceso se dirigió a jóvenes de entre 18 y 30 años e incorporó un grupo de control de entre 31 y 35 años.

A través de un cuestionario digital, accesible desde distintos dispositivos, se analizó cómo vivían las personas jóvenes, si habían logrado emanciparse, cuánto esfuerzo económico dedicaban a la vivienda, cómo querían vivir en el futuro y qué conocimiento tenían de las ayudas públicas existentes.

Además de responder a la encuesta, las personas participantes compartieron sus experiencias y formularon más de 100 propuestas concretas para mejorar el acceso a la vivienda.

Emanciparse es un deseo, pero no siempre una posibilidad

El 95 % de las personas participantes quería vivir de manera emancipada en un plazo de cinco años. Sin embargo, en el momento de la consulta, el 44 % todavía vivía con su familia.

La falta de capacidad económica era la principal barrera: el 86 % de quienes no se habían emancipado señalaba este motivo. Entre las personas de 25 a 30 años, el porcentaje alcanzaba el 90 %.

El problema tampoco desaparecía al independizarse. Las personas emancipadas destinaban, de media, el 41 % de sus ingresos al pago del alquiler o de la hipoteca. Este esfuerzo ascendía al 43 % en Álava, al 42 % en Bizkaia y al 38 % en Gipuzkoa.

El alquiler como principal vía de acceso

El 61 % de la juventud encuestada vivía de alquiler, frente a un 34 % que residía en una vivienda propiedad de su familia y solo un 5 % que vivía en una vivienda propia.

El alquiler tenía todavía más peso en Álava, donde alcanzaba al 70 % de las personas participantes, seguido de Bizkaia, con un 64 %, y Gipuzkoa, con un 54 %.

Las respuestas abiertas mostraron que los precios elevados, las fianzas, los requisitos económicos y la exigencia de garantías dificultaban especialmente el acceso de quienes querían vivir solos, de las familias monoparentales y de las personas con salarios bajos o empleos precarios.

Una juventud que aspira a la estabilidad

Aunque el alquiler era la modalidad más habitual, el 80 % aspiraba a tener una vivienda en propiedad en los siguientes cinco años. Esta preferencia aumentaba con la edad.

Las formas de convivencia deseadas eran diversas: el 36 % quería vivir con su pareja sin hijos o hijas, el 33 % con pareja e hijos y el 23 % prefería vivir solo. El proceso mostró que no existía un único modelo de emancipación y que las políticas de vivienda debían responder a hogares y proyectos de vida diferentes.

Ayudas que apenas llegan a la juventud

Uno de los hallazgos más claros fue la distancia entre las ayudas disponibles y el conocimiento que la juventud tenía de ellas.

Solo el 8 % afirmaba conocer el programa Gaztelagun, mientras que el 67 % no sabía qué era. De forma similar, únicamente alrededor del 8 % conocía las ayudas del Gobierno Vasco para adquirir vivienda libre usada.

Las personas participantes reclamaban no solo más ayudas, sino también una comunicación más clara, requisitos menos rígidos y procedimientos adaptados a las condiciones reales del mercado de la vivienda.

De las dificultades a las propuestas

Las propuestas abordaron el precio de la vivienda, la financiación, la oferta pública y los nuevos modelos de convivencia. Entre las principales medidas planteadas aparecieron:

  • Regular los precios de los alquileres en función de cada zona.
  • Ampliar la oferta de vivienda pública y alquiler social para jóvenes.
  • Revisar y flexibilizar los requisitos de las ayudas.
  • Facilitar el acceso a hipotecas mediante garantías y financiación pública.
  • Crear ayudas adaptadas a los ingresos y a las distintas situaciones familiares.
  • Limitar los alquileres turísticos y la actividad de los grandes propietarios.
  • Rehabilitar viviendas vacías o antiguas para destinarlas a alquiler social.
  • Impulsar viviendas sostenibles y energéticamente eficientes.
  • Desarrollar alternativas como el cohousing, las cooperativas de cesión de uso o la vivienda tasada.
  • Mejorar la oferta de residencias y alquileres asequibles para estudiantes.

Las propuestas reflejaron que abordar el problema de la vivienda exigía combinar regulación, inversión pública, financiación, información y nuevas alternativas al modelo tradicional de compra o alquiler.

Llevar las propuestas al Parlamento Vasco

Los resultados se presentaron el 28 de noviembre de 2023 en el espacio Hibridalab, situado en el campus de la Universidad del País Vasco en Vitoria-Gasteiz.

Bajo el título “¿Cuáles son las propuestas de la juventud para mejorar la situación?”, el encuentro permitió compartir las principales conclusiones de la macroencuesta y presentar directamente las propuestas elaboradas por las personas jóvenes ante representantes de los grupos políticos del Parlamento Vasco.

Entre las personas participantes estuvieron Maitane Ipiñazar, del PNV; Eraitz Sáez de Egilaz, de EH Bildu; María Jesús San José, del PSE-EE; Iñigo Martínez Zatón, de Elkarrekin Podemos–Ezker Anitza-IU; y Muriel Larrea, del PP.

La jornada creó un espacio de diálogo entre juventud e instituciones alrededor de una preocupación que aparecía de forma recurrente en los estudios sobre la realidad vasca: las dificultades de las nuevas generaciones para acceder a una vivienda.

Cuando la vivienda define el proyecto de vida

Gurea Geroa Vivienda convirtió las experiencias de casi 6.000 jóvenes en un diagnóstico colectivo y más de 100 propuestas para transformar las políticas de vivienda.

El proceso dejó una conclusión clara: la juventud quería emanciparse, pero los precios, los ingresos insuficientes y el desconocimiento o la rigidez de las ayudas limitaban sus posibilidades.

Escuchar sus experiencias permitió construir soluciones más próximas a la realidad: más vivienda asequible, mejores ayudas, regulación de los precios, financiación accesible y modelos residenciales adaptados a distintas formas de vivir.