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Preguntas flash
Por: Gran Giro

¿Cómo abordamos la salud mental de la infancia y la juventud?

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Escuchar antes de diseñar las soluciones

La salud mental se ha convertido en una de las principales preocupaciones de la juventud. Sin embargo, muchas de las decisiones destinadas a responder a este problema continúan tomándose sin incorporar suficientemente la experiencia de quienes lo viven en primera persona.

Con Gran Giro Salud Mental impulsamos un proceso participativo para conocer cómo se sentían las personas jóvenes, qué factores afectaban a su bienestar emocional, qué dificultades encontraban para pedir ayuda y qué cambios consideraban necesarios.

La misión fue impulsada por LABORAL Kutxa y Osoigo Next, con el apoyo del Ministerio de Juventud e Infancia, y contó con la colaboración de entidades sociales, profesionales y organizaciones que trabajan directamente con la infancia y la juventud.

Más de 2.000 jóvenes construyeron el diagnóstico

El proceso incorporó la voz de más de 2.000 personas jóvenes de todo el país a través de diferentes espacios de escucha y participación.

La fase de encuesta permitió analizar 1.172 respuestas válidas, recogidas entre abril y junio de 2025. A partir de ellas se construyó un diagnóstico sobre el bienestar emocional de la juventud, la soledad no deseada, la presión académica y laboral, el impacto de las redes sociales, el acceso a la atención psicológica y las posibles medidas de actuación.

Los resultados reflejaron una realidad especialmente preocupante:

  • Solo el 17,2 % de las personas encuestadas se definía como muy o bastante feliz.
  • El 90 % había sentido la necesidad de recibir apoyo psicológico durante el último año.
  • El 85 % había experimentado soledad no deseada.
  • Casi la mitad afirmaba no tener a alguien con quien hablar de aquello que le preocupaba.
  • Más del 70 % sentía miedo a fracasar académica o laboralmente.
  • El 88,7 % consideraba que utilizaba los dispositivos móviles más de lo que debería.

El proceso también puso de manifiesto importantes desigualdades. Las personas con menos recursos, quienes no estudiaban ni trabajaban y las personas no binarias presentaban algunos de los indicadores de malestar más elevados.

Un sistema de atención insuficiente

Las respuestas mostraron que muchas personas jóvenes eran conscientes de que necesitaban ayuda, pero no siempre podían acceder a ella.

El 46,8 % había buscado apoyo profesional durante el último año. Entre quienes lo necesitaron pero no lo solicitaron, las principales barreras fueron el coste económico y la dificultad para saber dónde acudir.

Además:

  • El 38 % había consumido ansiolíticos o antidepresivos durante el último año.
  • El 29 % había acudido alguna vez a urgencias por un problema de salud mental.
  • Casi la mitad de quienes acudieron consideraba que la atención recibida no había sido adecuada.
  • El 95 % afirmaba que los recursos públicos existentes eran insuficientes.

El diagnóstico reflejó que no bastaba con animar a la juventud a pedir ayuda: también era necesario garantizar que esa ayuda fuera accesible, cercana y adecuada.

De las preocupaciones a las propuestas

Las personas participantes también señalaron qué medidas debían ponerse en marcha para mejorar la salud mental de la infancia y la juventud.

Las propuestas más apoyadas fueron:

  • Aumentar la presencia de profesionales de la psicología en los centros sanitarios y educativos.
  • Incorporar programas de educación emocional en todas las etapas educativas.
  • Crear servicios de urgencias especializados en salud mental.
  • Desarrollar planes para combatir la soledad no deseada.
  • Formar a docentes y profesionales sanitarios para detectar y acompañar situaciones de malestar.
  • Reforzar la prevención del acoso, las autolesiones y las conductas adictivas.
  • Desarrollar campañas de sensibilización que ayudaran a reducir el estigma.
  • Garantizar un acceso más rápido y asequible a la atención psicológica.

El proceso permitió así transformar miles de experiencias individuales en un diagnóstico colectivo y en una agenda de actuación construida desde la propia juventud.

Cinco jóvenes llevaron las propuestas al Ministerio

El proceso culminó con un acto en el Ministerio de Juventud e Infancia. Allí, Ana, Lucía, Alicia, Cristina y Natalia presentaron las principales conclusiones y propuestas ante la ministra Sira Rego y la comisionada de Salud Mental, Belén González.

La jornada abrió un diálogo directo entre juventud e instituciones. Las representantes públicas respondieron a los planteamientos de las participantes y compartieron reflexiones sobre cómo mejorar la escucha y la atención a la salud mental juvenil.

El encuentro recordó una idea fundamental: para mejorar la salud mental de la juventud, lo primero es escucharla.

Una misión construida en colaboración

Gran Giro Salud Mental contó con la participación de numerosas entidades y profesionales que ayudaron a ampliar el alcance del proceso y a incorporar perspectivas diversas.

Entre ellas estuvieron Cruz Roja Española, Aldeas Infantiles SOS de España, la Asociación Española de Psicología Clínica y Psicopatología (AEPCP), Educo y Fundación Fútbol Más España. Su colaboración permitió conectar el proceso digital con la experiencia cotidiana de quienes trabajan acompañando a la infancia, la adolescencia y la juventud.

Cuando la escucha se convierte en diálogo institucional

Gran Giro Salud Mental demostró que las personas jóvenes no solo conocen los problemas que afectan a su bienestar, sino que también pueden proponer soluciones concretas para abordarlos.

La misión convirtió sus experiencias en conocimiento útil, sus demandas en propuestas y sus propuestas en un diálogo directo con las instituciones responsables de actuar.

El objetivo era sembrar una forma diferente de diseñar las políticas públicas: no hablar únicamente sobre la juventud, sino construir las respuestas junto a ella.